Friday, August 12, 2011

Percepción

Luis dice que para el lo importante no es saber tocar el piano sino lo que se provoca al tocarlo. A veces cierra los ojos mientras habla y se escucha como para entenderse mejor, no parece querer convencer a nadie y sin saberlo me convence. Michelle, Angel, Yan Carlos, Mariano y Perico escuchan atentamente mientras Luis advierte y le preocupa que él está tomandose demasiado tiempo en contar acerca de su accidentada pasión por el piano, no problem, asienten los demás  con sus miradas atentas por su cuento.

De niño Luisito no deseaba tocar el piano, era su hermana la de las clases y cuenta que como la maestra se ofreció a impartir clases gratuitas al niño si pagaban por las de su hermana, aún cuando el dijo que no le interesaban, sus padres inmediatamente vieron una gran oferta de dos por uno y también le enjorquetaron las clases a Luisito. La historia es un poco mas larga, parecida a una comedia de errores que al final resultó ser un serio y gran acierto. No soy experta en música ni nada, pero creo en la percepción y la acertividad de algunos errores. 

Nunca había escuchado a Luisito tocar  y lo mas cercano que le ví tocar un día fué mi corazón, un corazón peludo hecho de lápiz y papel. Recuerdo claramente que Luis se acercó a mí para preguntarme acerca de unos cabellitos, apenas imperceptibles, que se desdibujaban de aquel corazón y de todos los objetos peludos nacidos de mis manos que el apreciaba. Yo me quedé absorta ante su curiosidad y me pareció una locura ante todas las preguntas que quizás el artista pudo haberme formulado pero eso no es lo que importa, importaba que en ese momento no nos conocíamos y hubo un pequeño gran momento de sensibilidad de ambas partes, entre dos artistas que se desconocían uno al otro y que los unió el momento del arte, la curiosidad y la sensibilidad de percibir mas allá de lo obvio en las sutilezas de unos ojos cerrados que escuchan para sentir y un par de ojos demasiado abiertos que escuchan, observan y sienten.

Allí, donde estaba Luis, todos manifestaron su percepción. Perico lanzó un reto y cada uno de los artistas presentes lo tomó con suma seriedad y respeto ante un público mayormente compuesto de niños y jóvenes tambien artistas; Luis con la delicadeza de unos ojos cerrados, Michelle con los colores del caribe, Angel con la deconstrucción de una isla por nacer y Yan Carlos con el virtuosismo y la bullanguería de 10 dedos que se desplazaban sin pudor a través de las teclas del piano de cola. Así se despidieron todos ellos, así se despidió Luis, cargando su mochila con un peso mas liviano como el peso de un saco de semillas que se rompe y se riega sin tener la más mínima idea de este grande y maravilloso accidente.

*Reflexion con motivo del Simposio Educativo de Jazz auspiciado por la Escuela de Bellas Artes de Carolina el jueves 11 de agosto de 2011 e el teatro Antonio González Caballero de dicha institución.

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