Thursday, September 8, 2011

DENTRO=FUERA/ESTO NO ES PERSONAL

Domingo 3 de Julio de 2011

“-Todos moriremos…-y ella hunde la mano en el polvo; la vieja Délira Delivrance dice: Todos moriremos: los animales, las plantas, los cristianos vivientes. ¡Oh! Jesús María Virgen Santa; y el polvo resbala entre sus dedos…” -Jaques Roumain, Gobernadores del Rocío

El principio

Me adentro al Moebius, a la existencia sin frontera de dos espacios que son el mismo, ambos alumbrados con las eternas posibilidades de una topología incierta. Figuras y espacio, espacio y figura se convierten en un espejo donde comienza y termina el sueño o la pesadilla de mi propia historia, flotando como granos de polvo enhebrados sin principio ni fin en el cuento de nunca acabar.

Gestación

Del centro mismo de mi centro surge el flagelo en la oscuridad de este planetario sin planetas que me impulsa. Aquí no hay agua, ni viento, ni sol, ni tiempo. Hay historias por revelarse en la espera del toque de un dedo que se desliza descaradamente sobre cada línea del trazo, del corte presciso que me lanza a una lectura quiromántica. FUCK! Ahí estabamos.

Alumbramiento

Me desplazo, se desplazan mis ojos, luego mis manos, le sigue el relato de lo que ojos y manos ven. Ya no hay granos estelares, ahora son líneas precisas que visitan el iris para revelar a los protagonistas de estas historias, cuenta cuentos silentes que relatan ingrávidas heterotopias.

Batallas

Primero fué desprenderse del cordon umbilical, esa atadura desde el mismo centro de la oscuridad para llegar a la luz de la forma. La forma que se abre camino como un pez dibujando el zodiaco de pesadillas, sueños, presentes y pasados. Salta el signo de la cabra detrás de la gallina. El signo medusa se transforma en pez, el pez en hombre pez, de un coletazo el hombre pez se torna hombre, el hombre en perro, el perro en hueso, el hueso es cadaver que se vé a sí mismo flotando en un colchón mientras mira hacia arriba, que puede ser desde cualquier lado, la redención que no alcanza aún en su ingrávida certeza.

Redención

Aquí no hay ciertos ni desaciertos en este hoyo negro que vomita un universo de brazos abiertos clamando la libertad de lo indecible.

Ascensión

En este recinto celestial visité un cuento colectivo brillando en la oscuridad como una linterna sin intermitencias sobre el plano de la consciencia, despertada de un sueñopesadilla, de pequeñas y grandes muertes o mas bien la petite mort que me cuentan al oído, con un grito ensordecedor, sobre la creación y destrucción de una historia personal.


Yolanda Velázquez

En el Museo de Arte Contemporáneo. Santurce, Puerto Rico.

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